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2 SÓLIDOS ARGUMENTOS PARA NUNCA MOVER UN DEDO FRENTE A AQUEL QUE AMENAZA CON SUICIDARSE EN PÚBLICO


1.Está fingiendo. En realidad no piensa saltar. Lo único que busca es movilizar al mundo en su ayuda. Su vida no es lo suficientemente grave; necesita evidencias. ¿Qué mejor reforma que un hervidero de distorsión facial moviéndose centrífugamente para salvarla? La posibilidad de que el sistema solar se extinga con su pequeña caída es casi palpable... la orquesta comienza a hincharse en el foso.

Nada que hacer, excepto esperar un resbalón caído del cielo o un giro favorable en el viento.

2.Lo dice en serio. Sabia elección. ¿Tendrá la suficiente... templanza... como para cometer el acto? Dígase lo que se diga, todos merecemos al menos una oportunidad para demostrar de qué estamos hechos. Lo mejor aquí, es quitarse el sombrero y permitirle abrir plaza. Y si, habiéndolo logrado, ya no se encuentra en la condición para jactarse de su modesta proeza, por lo menos nosotros podremos decir que un día vimos a un hombre poner en práctica la minúscula pero significativa reserva de libre albedrío que llevaba guardada en el fondo de sus deliberaciones.


Texto: Lalo Padilla. Dibujo: Salas.

1 comentario:

Mediblasto dijo...

Muy buenos argumentos, excelente texto! seguire viendo más... la recomendaré. Saludos!

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Revista de humor tornasolado y de indiscreciones mamíferas.